II Experiencia Eymardiana – 2026
4º Día – Domingo, 12 de julio
Iniciamos con profunda alegría este cuarto día de la Experiencia Eymardiana compartiendo la mesa del desayuno a las 6:00 a. m. Cuando el sol aún postergaba su llegada, la comunidad ya se congregaba en fraternidad mientras, a través de los ventanales entornados, el alba comenzaba sutilmente a clarear el nuevo horizonte.
Poco después, emprendimos el camino hacia la histórica Ouro Preto. El trayecto transcurrió en apacible calma, permitiéndonos arribar a nuestro destino cerca de las 9:00 a. m. Allí, participamos en la Celebración Eucarística en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, un lugar donde la fe se funde con la majestuosidad de la arquitectura colonial. La liturgia estuvo cobijada por una melodía de fuertes vientos que se filtraban entre las rendijas de sus puertas y ventanas, como un suspiro del espíritu en el templo. Al concluir, nos dirigimos a recorrer las galerías de uno de los museos más emblemáticos de esta inolvidable ciudad.
Al mediodía, compartimos un delicioso almuerzo que renovó nuestro vigor para continuar la travesía por los rincones más significativos del lugar. La tarde se descolgó suavemente entre risas compartidas y fotografías que buscaban perpetuar la complicidad del presente y el eco del pasado. Fue también un tiempo de complicidad fraterna, en el que cada uno buscó con esmero un obsequio para su amigo secreto, seleccionando entre delicadas artesanías y pequeños tesoros que custodian la memoria histórica del Brasil.
Al declinar la tarde, nos reunimos en el corazón de la ciudad, que vibraba cálida y colmada de viajeros; un espacio donde muchos permitieron que el alma se relajara, dejándose llevar por el compás de la música que resonaba en vivo por los callejones. Hacia las 4:30 p. m., iniciamos el retorno a la casa Dom Cabral, atesorando en las cámaras de los teléfonos y en la propia memoria vivencias colmadas de arte, destellos y matices cromáticos que desafiarán el paso del tiempo.
El viaje de regreso se convirtió en el escenario perfecto para evocar las anécdotas del día, entrelazando las sonrisas con la gratitud. Bajo la mirada providente de Dios y el manto amoroso de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, regresamos todos en perfecta paz y también con un poco de cansancio pero con mucha alegria .
*Equipo de Comunicación:* Nov. Hamilton, Post. Henrique Cardoso, Asp. Diego Ribas.
Em Português:
II Experiência Eymardiana – 2026
4º Dia – Domingo, 12 de julho
Iniciamos com profunda alegria este quarto dia da Experiência Eymardiana, compartilhando a mesa do café da manhã às 6h. Enquanto o sol ainda adiava sua chegada, a comunidade já se reunia em espírito de fraternidade e, através das janelas entreabertas, a aurora começava, delicadamente, a iluminar um novo horizonte.
Pouco depois, seguimos viagem rumo à histórica cidade de Ouro Preto. O percurso transcorreu em serena tranquilidade, permitindo-nos chegar ao nosso destino por volta das 9h. Ali, participamos da Celebração Eucarística na Igreja de Nossa Senhora do Carmo, um lugar onde a fé se harmoniza com a majestade da arquitetura colonial. A liturgia foi envolvida pela melodia dos fortes ventos que atravessavam as frestas de suas portas e janelas, como um suave sopro do Espírito no interior do templo. Ao término da celebração, dirigimo-nos às galerias de um dos museus mais emblemáticos desta inesquecível cidade.
Ao meio-dia, partilhamos um delicioso almoço que renovou nossas forças para prosseguir a caminhada pelos recantos mais significativos do lugar. A tarde transcorreu serenamente entre risos, momentos de convivência e fotografias que buscavam perpetuar a cumplicidade do presente e o eco do passado. Foi também um tempo de fraternidade, no qual cada participante procurou, com carinho, um presente para seu amigo secreto, escolhendo entre delicados artesanatos e pequenos tesouros que preservam a memória histórica do Brasil.
Ao entardecer, reunimo-nos no coração da cidade, que pulsava acolhedora e repleta de visitantes; um espaço onde muitos permitiram que a alma encontrasse descanso, deixando-se conduzir pelo ritmo da música executada ao vivo, que ecoava pelas ladeiras e vielas históricas. Por volta das 16h30, iniciamos o retorno à Casa Dom Cabral, levando registrados nas câmeras dos celulares e, sobretudo, na memória, momentos repletos de arte, beleza e matizes que certamente desafiarão a passagem do tempo.
A viagem de volta tornou-se o cenário ideal para recordar as experiências vividas ao longo do dia, entrelaçando sorrisos e sentimentos de gratidão. Sob o olhar providente de Deus e o manto amoroso de Nossa Senhora do Santíssimo Sacramento, todos regressamos em perfeita paz e segurança, trazendo também um pouco de cansaço, mas, acima de tudo, uma imensa alegria.
Equipe de Comunicação: Nov. Hamilton, Post. Henrique Cardoso, Asp. Diego Ribas.












