Congregação Santíssimo Sacramento

Província Nossa Senhora de Guadalupe

1º domingo de agosto dia dos Ministérios Ordenados (bispos, padres e diáconos) e à vocação sacerdotal

No primeiro domingo de agosto, dedicado às vocações para o ministério ordenado, elevamos nossa ação de graças pela vida e pela missão dos presbíteros e bispos sacramentinos.

Chamados por Deus e consagrados para o serviço do seu povo, eles encontram na Eucaristia a fonte de sua vocação e a força para viver o ministério. À luz da Regra de Vida, procuram fazer de sua existência uma resposta cotidiana ao amor de Cristo: na oração, na fraternidade e no serviço.

Ser ministro ordenado sacramentino é colocar-se a caminho com a comunidade, anunciar a Palavra, celebrar os mistérios da fé, cuidar dos que sofrem e colaborar para que a Eucaristia transforme a vida da Igreja e da sociedade.

Hoje, nossa homenagem se torna também oração. Agradecemos a cada presbítero e bispo sacramentino por seu “sim”, por sua presença junto ao povo e por sua dedicação à missão eucarística.

Que o Senhor renove a alegria e a fidelidade daqueles que já responderam ao chamado e desperte no coração de muitos jovens a coragem de perguntar:

“Senhor, o que queres de mim?”

Rezemos pelas vocações ao ministério ordenado e para que nunca faltem servidores do Evangelho, formados à mesa da Palavra e da Eucaristia.

Ministros ordenados sacramentinos: uma vida chamada a servir, reunir e conduzir o povo à fonte de todo amor — Jesus Cristo presente na Eucaristia.

Espanhol

En este primer domingo de agosto, dedicado a las vocaciones al ministerio ordenado, damos gracias por la vida y la misión de los sacerdotes y obispos sacramentinos.

Llamados por Dios y consagrados al servicio de su pueblo, encuentran en la Eucaristía la fuente de su vocación y la fuerza para vivir su ministerio. A la luz de la Regla de Vida, buscan que su existencia sea una respuesta diaria al amor de Cristo: en la oración, la fraternidad y el servicio.

Ser ministro sacramentino ordenado es emprender el camino con la comunidad, proclamar la Palabra, celebrar los misterios de la fe, cuidar a los que sufren y colaborar para que la Eucaristía transforme la vida de la Iglesia y la sociedad.

Hoy, nuestro homenaje se convierte también en oración. Agradecemos a cada sacerdote y obispo sacramentino su «sí», su presencia entre el pueblo y su dedicación a la misión eucarística.

Que el Señor renueve la alegría y la fidelidad de quienes ya han respondido al llamado y despierte en el corazón de muchos jóvenes el valor para preguntar:

“Señor, ¿qué quieres de mí?”

Oremos por las vocaciones al ministerio ordenado y para que nunca falten servidores del Evangelio, formados en la mesa de la Palabra y la Eucaristía.

Ministros ordenados sacramentinos: una vida llamada a servir, congregar y guiar al pueblo a la fuente de todo amor: Jesucristo presente en la Eucaristía.